Construido en 1994 durante la administración del alcalde Armando Calderón Sol, y quien después fungiera como presidente de la República, el monumento conmemora a todos los salvadoreños que viven fuera del país, y que con su trabajo y esfuerzo se han convertido en un pilar de la economía salvadoreña y de decenas de miles de familias. Su sobrio diseño incluía una bella iluminación y una gigantesca fuente, pero el descuido de las pasadas administraciones lo llevaron a un severo deterioro.
En 1994 se devela el monumento a la Paz, para recibir a los países que participarían en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Las manos de El Cristo de la Paz simbolizan la reciente conciliación de la derecha y de la izquierda política del país. “La paz la da nuestro señor y tiene una pequeña palomita que empieza a volar y está bendiciendo al pueblo salvadoreño, por eso está lanzado hacia adelante”.
Fue inaugurado en 1992 para simbolizar el valor de la Constitución Salvadoreña durante el nacimiento de una época de paz en El Salvador. Fue esculpida por el destacado escultor salvadoreño Rubén Martínez, autor también del magnífico monumento del Cristo de La Paz, ubicado siempre en la capital.
El monumento fue erigido en honor del Divino Salvador, Santo Patrono de la Ciudad de San Salvador. Las fiestas Patronales en su honor, se celebran del 1 al 6 de agosto de cada año.